¿Cómo Prepararnos Ante los Efectos del Fenómeno de El Niño?

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"Cuando las condiciones climáticas cambian, también cambian los riesgos que deben gestionar los territorios y las organizaciones.”

Julio A. Del Vasto

Durante los últimos meses hemos sido testigos de un sinnúmero de titulares, artículos, publicaciones y, en general, de un amplio despliegue mediático en torno al fenómeno de El Niño y su inminente llegada al territorio nacional.

De acuerdo con las predicciones más recientes del Servicio Meteorológico Nacional de los Estados Unidos (NWS, por sus siglas en inglés), perteneciente a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), existe una probabilidad superior al 90% de que se presente un fenómeno de El Niño de intensidad muy fuerte desde septiembre, hasta el segundo trimestre del 2027.

Esta situación, sumada a otras circunstancias que enfrenta actualmente el país en materia de seguridad energética, en particular, la necesidad de importar gas natural (CREE, 2026) para atender la creciente demanda de energía, parece configurar un escenario especialmente complejo. Por una parte, se prevé una disminución sectorizada de las precipitaciones y, por consiguiente, una reducción de los aportes hídricos destinados a la generación hidroeléctrica. Por otra, se estima un incremento cercano al 11% en la demanda de energía (Acosta, 2026), asociado al aumento de las temperaturas en algunas regiones del país.

“El Fenómeno de El Niño no representa únicamente un desafío para la seguridad energética; también puede intensificar escenarios de estrés hídrico, incendios forestales y afectaciones a la operación.”

Sin embargo, desde la perspectiva de la gestión del riesgo, la seguridad energética no constituye el único escenario que podría configurarse con la llegada del fenómeno al país. El incremento de las temperaturas en varias zonas provocará, a su vez, una mayor evapotranspiración y, por ende, un aumento del estrés hídrico en aquellas con mayor vulnerabilidad frente a estos efectos.

Esta condición deficitaria de agua en el material vegetal y, en general, en el ambiente, sumada a las altas temperaturas en determinadas regiones del territorio nacional, configura escenarios con una alta probabilidad de ocurrencia de incendios forestales. Algunos de estos eventos ya se han registrado en el departamento del Tolima, con consecuencias potencialmente devastadoras en los ámbitos social, ambiental y económico.

Ante esta situación inminente, los sectores público y privado deben cerrar filas frente a la llegada del fenómeno y sus importantes consecuencias, mediante una adecuada gestión del riesgo. Esta debe considerar, por una parte, la identificación y caracterización de los impactos asociados al fenómeno amenazante (El Niño) y, por otra, el análisis de la vulnerabilidad de los territorios, las actividades, las operaciones y la infraestructura expuesta. A partir de la valoración del riesgo, será posible determinar las medidas de reducción necesarias para intervenir, principalmente, las condiciones de vulnerabilidad identificadas.

Para ello, será determinante contar con planes de gestión del riesgo (PGR), planes de gestión del riesgo de desastres de las entidades públicas y privadas (PGRDEPP), y planes de emergencia y contingencia (PEC) que aborden de manera rigurosa y exhaustiva este riesgo climático. Estos instrumentos contribuirán a proteger a las personas, prevenir la ocurrencia de escenarios NaTech, reducir la probabilidad de interrupciones operativas en procesos o activos críticos y fortalecer la resiliencia de los proyectos, las obras y las actividades.

En este sentido, desarrollar análisis cuantitativos del riesgo (ACR/QRA) a partir de datos recopilados directamente en el territorio o provenientes de fuentes confiables, e incorporar modelos computacionales, permitirá establecer con mayor precisión las acciones necesarias para tratar el riesgo y fortalecer la preparación y la capacidad de respuesta ante emergencias. Asimismo, estas herramientas contribuyen a definir estrategias de continuidad del negocio y a fortalecer la resiliencia organizacional mediante el desarrollo de capacidades para gestionar situaciones de crisis.

Anticiparse al riesgo requiere más que identificar las amenazas: implica comprender la vulnerabilidad, valorar los impactos y preparar a la organización para responder y mantener su continuidad.

En SACS Group, conscientes de la permanente evolución de los escenarios de riesgo, a los que se exponen tanto las entidades u organizaciones públicas, como las privadas, hemos moldeado nuestro modelo de negocio de forma que estamos en capacidad de ofrecer una visión integral de la gestión del riesgo, de la gestión de emergencia, sin dejar de lado la gestión de la continuidad del negocio y la gestión de la crisis.

En SACS Group somos conscientes de que los escenarios de riesgo a los que están expuestas las entidades y organizaciones, tanto públicas como privadas, se encuentran en permanente evolución. Por ello, hemos desarrollado nuestro modelo de negocio con el propósito de ofrecer una visión integral que articule la gestión del riesgo, la preparación y respuesta ante emergencias, la continuidad del negocio y la gestión de crisis.

Autor: Julio Alfonso Del Vasto U.
Ing. en recursos hídricos y gestión ambiental.
Esp. en geoinformática y medio ambiente
M.Sc. en recursos hidráulicos y medio ambiente
Director de SACS Consulting

Somos una compañía capaz de implementar soluciones sostenibles, integrando la gestión de riesgos y la gestión de emergencias y contingencias industriales.

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